El fútbol español de competición nació y llegó a su apogeo a inicios del S.XX. En el año 1901 se crearon a iniciativa de los propios Clubs torneos organizados. El primero fue la Copa Macaya (1901-1902-1903).
Pronto surgió el deseo de crear un ente federado para organizar campeonatos a nivel nacional. Promovido principalmente por el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona se aunaron grandes esfuerzos para constituir una Federación Española que estuvieron a punto de cristalizar en 1906. Se reemprendieron las intenciones fundacionales, para finalmente y de manera exitosa alcanzar el sueño deseado de fundar una Federación de Clubs. El día 14 de octubre de 1909 se constituyó la Federación Española de Clubs de Foot-ball. Los asambleístas reunidos aprobaron los estatutos de la nueva Federación y solicitaron la Presidencia de Honor a Su Majestad el Rey Alfonso XIII. En ese mismo acto se decidió también proponer la Presidencia al Ilustrísimo Señor D. Pedro Sánchez de Neyra, Marqués de Casa Alta, quien aceptó gustosamente el cargo.
El Marqués de Casa Alta se convirtió en el primer Presidente de la Real Federación Española de Fútbol creada en 1909.
El 28 de agosto de 1920, España disputó su primer encuentro internacional, enfrentándose a Dinamarca en partido de los VII Juegos Olímpicos (Amberes) y cerró su presencia en ellos derrotando a Holanda, lo que le proporcionó la medalla de plata. En Amberes nació la leyenda de la furia española.
El primer Torneo que se disputó en España, ya es más que centenario. Fue la copa de España, se jugó en 1903 y el Athletic, el primer club que la ganó. El primer Campeonato de Liga se disputó la temporada 1928/1929, cuyo vencedor fue el Futbol Club Barcelona. Hasta ahora se han celebrado 77 ligas, que han conseguido 9 clubes.
España concurría por primera vez en un Campeonato del Mundo enfrentándose en octavos de final nada menos que al gigante Brasil, uno de los favoritos. Cuajó una sorprendente y espléndida actuación, derrotando a los “cariocas” por 3 a 1.
Luego llegó Italia, país anfitrión de ese Mundial, que tras dos duras batallas en el estadio Berni de Florencia, el juego duro italiano, las lesiones y los árbitros eliminaron a España del torneo. El legendario portero Zamora alcanzó la máxima fama mundial con elogios populares como “El Divino” o “Il Miracoloso”.
2 de julio de 1950. Un gol de Zarra bate a Williams, guardameta de Inglaterra. La voz de Matías Prats se lo canta a todo un país conmocionado por el triunfo. España, que antes ha batido a EE UU y Chile, se asegura el paso a la ronda final, que disputará junto a Uruguay, Brasil y Suecia. La selección concluye la fase final en cuarta posición, la mejor hasta ahora en un Mundial.
21 de junio de 1964. España se enfrenta a la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) en la final de la II Eurocopa. El equipo nacional ha vencido en semifinales a Hungría. El partido se pone de cara cuando a los 5 minutos marca Pereda, pero la alegría dura poco. Tres más tarde empata Jusainov. Los minutos transcurren y España no consigue batir por segunda vez a Yashine. Hasta que a siete minutos del final, la selección inicia un ataque por la derecha sobre la portería del fondo sur del estadio Santiago Bernabéu, que finaliza con un centro de Pereda, que cabecea Marcelino con un giro inesperado de su cuello que deja clavado a la “Araña Negra”. El título está en manos españolas.
El año 1982 fue el de las grandes esperanzas que no encontraron respuesta en el terreno futbolístico. España organizó por primera vez un Mundial, que disputaron 24 selecciones, lo que no había ocurrido hasta entonces, divididas en seis grupos, que jugaron en 17 estadios. Fue el año del “Naranjito” como mascota y el de un fútbol de enorme calidad individual y de conjunto.
España empezó titubeante: empató con Honduras, ganó con apuros a Yugoslavia y perdió con Irlanda del Norte; después, en la segunda fase fue derrotada por Alemania y no pudo superar a Inglaterra. Ahí se acabó su paso por un Mundial perfectamente organizado.
En julio de 1984, dos décadas después de haber ganado la Eurocopa, España estuvo a punto de conseguir su segundo título continental. En la fase clasificatoria, la Selección protagonizó otra de las grandes hazañas de su historia imponiéndose a Malta por 12 a 1, victoria que necesitaba por ese margen para lograr la clasificación.
En la fase final, España brilló enormemente en el Torneo, que empezó empatando ante Rumanía y Portugal, para posteriormente, derrotar a Alemania por la mínima (1-0) y superar (5-4) en la tanda de penaltis a Dinamarca, en dos partidos inolvidables. España cayó en la final frente a Francia pero plantó cara al campeón hasta muy avanzado el partido.
España realizó un mundial espectacular en forma ascendente. Aún se recuerda el famoso gol de Michel que, de un disparo tremendo desde fuera del área, tras rebotar en el larguero la pelota traspasó la línea de gol y volvió a salir. El árbitro no validó el fabuloso tanto que hubiera puesto a España por delante en un marcador sin goles. Brasil marcó después su gol de triunfo.
A continuación España derrotó a Irlanda del Norte y Argelia. Y en octavos de final se encontró con la selección más en forma del campeonato: Dinamarca. El partido fue memorable para España tras adelantarse Dinamarca, como en los mejores tiempos de la Furia Roja, arrolló a los daneses endosándoles cinco tantos seguidos.
Emilio Butragueño fue el héroe español nacional y la admiración del mundo del fútbol. La ciudad de Querétaro se estremeció admirada ante la hazaña.
El “Buitre elevó sobre Méjico el vuelo más majestuoso de su carrera compitiendo en un campeonato mundial.
En cuartos de final España cayó injustamente ante Bélgica. Tras finalizar el partido con empate a un gol, Bélgica se impuso en la tanda de penaltis.
En agosto de 1992, España consiguió otro de los grandes éxitos de su historia: la medalla de oro de los Juegos de Barcelona, tras superar en la final a Polonia. El partido lo tuvo todo y se resolvió cuando sólo faltaba un minuto para su conclusión con un gol de Kilo, que elevó el 3-2 definitivo al marcador. Aquella generación, Cañizares, Ferrer, Guardiola, Alfonso… daría paso ocho años más tarde a la que en los Juegos de Sidney 2000 alcanzó la plata: Xavi, Puyol, Marchena, Luque…
El nuevo Seleccionador Nacional Javier Clemente, apostó por una reforma total en el equipo. Jugadores de claro corte luchador más la “quinta del Cobi” (Oro Olímpico en Barcelona ’92), como Ferrer, Luís Enrique, Adelardo y Cañizares, sustituyeron a la “quinta del Buitre”.
La huella para la historia nacional en este Mundial es la de Luis Enrique, con la nariz ensangrentada, pidiendo explicaciones al árbitro del España-Italia de cuartos de final por un codazo de Tassoti producido dentro del área italiana. Antes de eso, Julio Salinas había desperdiciado el gol y, en la jugada siguiente, Roberto Baggio condenó a España (2-1). Una salida traumática, llena de sangre y lágrimas, para el once de Clemente que dejó una buena imagen general. Otra vez Italia, de nuevo la maldición de los cuartos, con heridas de guerra. Desgraciadamente, la historia se repetía.
La selección española igualó en el continente australiano su segunda mejor clasificación histórica en unos Juegos Olímpicos, aquella conseguida por la “Furia Roja” en Amberes 1920. Se recordará la durísima final que acabó perdiendo España contra Camerún en la tanda de penaltis, bajo un sol de justicia. El sufrimiento fue permanente pues el equipo nacional aguantó bastantes minutos con solo nueve jugadores en el terreno de juego.
En aquel conjunto dirigido por Iñaki Sáez comenzaron a brillar algunos futbolistas que permanecen hoy titulares indiscutibles, fundamentales en los éxitos de la absoluta, como Puyol o Capdevila.
Aunque la quinta posición alcanzada por el combinado de Camacho no sirve para paliar la amarga y polémica derrota sufrida frente a Corea en cuartos, España disputó el segundo mejor mundial de su historia, sólo superado por el cuarto lugar de Brasil 50. La pena es que pudo ser el mejor de no ser por un colegiado, Gamal al Ghandour, que se encargó con sus decisiones de favorecer descaradamente al conjunto anfitrión y permitir llegar a los penaltis un partido que debió haber acabado antes con victoria de la roja.
Dos goles anulados, un balón al palo…y la tragedia nacional. Casillas no pudo volver a repetir su actuación en la tanda de penaltis de la eliminatoria anterior frente a Irlanda del Norte. Íker fue el auténtico héroe catapultado para siempre hacia la élite de los grandes porteros de la historia del fútbol mundial.
Los brillantes inicios en esta fase final, con victorias ante Ucrania y Túnez, hicieron olvidar por momentos las dificultades para llegar a Alemania a través de la repesca. Caer derrotada en los octavos de final ante la experta Francia (3-1) supuso un mazazo importante a tiempo real pero a la vez abrió el camino para un bloque que, de la mano de Luis Aragonés, empezaba a apostar por una serie de jóvenes jugadores y de gran calidad técnica. Los Fernando Torres, Iniesta, Villa, Sergio Ramos, Xabi Alonso, Cesc y compañía eran el futuro. La experiencia adquirida en este campeonato se constituyó como una sólida base que muy pronto iba a dar sus frutos para alcanzar de nuevo el tan anhelado centro europeo.
Junio de 2008. La selección española llega a la Eurocopa Austria/Suiza con un bagaje impresionante tras sí, a pesar de haber sufrido dos derrotas ante Irlanda del Norte y Suecia, en los comienzos de la fase de clasificación. Todas las dudas se resuelven, sin embargo, de salida. España practica un fútbol arrollador que deja boquiabiertos a los aficionados y que causa un júbilo colectivo e imparable entre sus seguidores.
Los partidos contra Rusia, Suecia y Grecia se saldan no sólo con triunfos, sino con un fútbol asombroso. Italia cae en la tanda de penaltis, en cuartos de final; Rusia es goleada en semifinales y Alemania, en la final, con un gol magistral de Fernando Torres. España, que se ha echado a la calle tras cada una de las victorias, celebra su segunda Eurocopa con un estallido de felicidad.
La Real Federación Española de Fútbol es la más premiada con los Trofeos Maurice Burlaz, que distinguen a la Asociación que más éxitos ha conseguido con sus selecciones jóvenes. En seis ocasiones se ha premiado a la RFEF con ellos, en reconocimiento a su trayectoria y trabajo con el fútbol base. España ha sido cuatro veces campeona de Europa “sub 19” y dos “sub 17” en los últimos diez años. La “sub 16”, campeón continental en seis ocasiones.
El fútbol sala no es ajeno a la racha triunfal del fútbol español a todas las escalas. Es más: podemos decir que el fútbol sala es un territorio en el que siempre ha ocupado lugares de honor. España obtuvo su primer Mundial en Guatemala el año 2000 y lo revalidó en 2004, en Taiwan. En el último de los disputados, Brasil, anfitrión del certamen, sólo pudo acabar con la resistencia española en la tanda de penaltis. España tiene en su palmarés, además, cuatro campeonatos europeos y un subcampeonato.
El fútbol femenino ocupa otro espacio importante en la RFEF. En plena expansión, las selecciones femeninas ya han protagonizado algunos sucesos de gran relevancia. En 1997 el equipo absoluto alcanzó la tercera plaza del Europeo y en 2004 la selección “sub 19” un éxito colosal: el título continental, derrotando en la final a la todopoderosa Alemania.