El Reencuentro más humano
REENCUENTRO CENTENARIO

09:30h. Las Rozas, Madrid. Juan Antonio Pizzi llama al móvil pidiendo unos vestuarios para darse una ducha y cambiarse. Nada fuera de lo normal de no ser porque el delantero venía directo desde el aeropuerto de Barajas tras más de diez horas de vuelo procedente de Santiago de Chile. Había abandonado sus quehaceres como entrenador del Santiago Morning para adentrarse en ese túnel del tiempo en que se convirtió el Reencuentro Histórico, posiblemente el acto más emotivo del Centenario de la RFEF.
El “Lagarto” fue quién se desplazó desde más lejos. También habían cruzado el charco desde Argentina Roberto Martínez y Rubén Cano, quienes comentaban al término de la jornada que había merecido la pena, que se les había hecho corto. Como a todo el mundo. Cada uno procedía desde un punto y todos se reunieron en ese micro cosmos futbolístico llamado Ciudad del Fútbol. Desde que la Federación se puso en contacto con los protagonistas de la fiesta, a continuación las llamadas entre ellos se sucedieron y la mayoría acudieron a la cita de forma organizada, como en los viejos tiempos y como en los actuales. Hay cosas que no cambian. Rojo, Iribar, Iñaki Sáez y Javi Clemente se desplazan en un coche desde Bilbao. El Bernabeú es punto de encuentro de una decena de leyendas madridistas que vienen en autobús, encabezadas por Alfredo di Stéfano. Chus Pereda y Fusté se encargan de la comitiva que llega en el AVE de Barcelona, Rafa Gordillo hace lo propio con los mitos béticos…
…Pizzi se ducha y se pone un traje. Es lo que marca el protocolo de la jornada. El porte de un deportista de elite está ahí, aunque están más acostumbrados a vestirse de corto. Y a jugar. Siempre fue así. Desde aquellos que primero lo hicieron defendiendo los colores de la selección española en Amberes, en las Olimpiadas de 1920. Este 6 de octubre de 2009 todos fueron Acedo, Arrate, Belauste, Eguiazábal, Otero, Pagaza, Patricio, Pichichi, Samitier, Sesúmaga y Zamora. El primer e inolvidable once de la historia.
Futbolistas de época. Los que fueron desfilando desde las 11:00h por el “terreno de juego” de la Ciudad del Fútbol. Generaciones y generaciones de peloteros. De Ignacio Monreal, el último internacional en debutar, hasta Gabriel Jorge Sosa, el más veterano en vida con sus 93 añitos. El canario llegó y se fue por su propio pie, eso sí, acompañado por un trofeo que le entregó Ángel María Villar. Aunque Ángel María Villar Llona lucía en su identificación el número1 en su calidad de Presidente, él también quiso llevar la nº 388, la del orden del debut como futbolista.
Son las cosas del fútbol. “Presi”, “Míster”, “Crack”…palabras que no dejaron de escucharse en el interminable intercambio de saludos. Muchos se conocían entre sí, unos habían oído hablar de otros…después del Reencuentro seguro que ya no quedan desconocidos. Amigos para siempre. “¿Cómo está la familia?”, “Dame tu número de teléfono”… Cada uno llevaba colgado el nombre futbolístico por el que fue, es y será conocido. Cada década un color, cada futbolista un mundo. 460 en vida pero todos presentes durante el responso que ofició el párroco Daniel Antolín justo antes del momento cumbre.
El planeta fútbol español nunca ha concentrado a tantas estrellas. Cien años comprimidos en 7 horas, más de 600 invitados de todos los estamentos del deporte rey y una instantánea inmortal. Además de los futbolistas estaban los árbitros internacionales actuales, los seleccionadores de siempre, los dirigentes, representantes de los medios de comunicación, los patrocinadores, las instituciones políticas. Dentro de un rato, cuando alguien se encuentre organizando el Bicentenario, seguramente tendrá está foto apaisada colgada en una pared del despacho.
El álbum de cromos no tuvo parangón. Las leyendas vivas -las del blanco y negro y las del color- posando para las cámaras, como no podía ser de otra manera, sobre un césped, el del campo B. En la primera fila, sentados, los 40 futbolistas más mayores. Estanislao Basora y Antonio Puchades entre ellos. Juntos, nada más y nada menos que 50 años después de haber obtenido en el Mundial de Brasil 1950 la mejor clasificación histórica de la selección. Medio siglo sin haberse visto, nunca es tarde.
Ignacio Eizaguirre, que nació justo cuando la selección hace 89 años, se encontraba a escasos metros de Bojan, el deportista más joven de todos los presentes con sus 19 primaveras. Sagas familiares: Los Alonso, Periko y Xabi; Los Reina, Miguel y Pepe…Futbolistas con más de 100 partidos internacionales a sus espaldas, mezclados con decenas de jugadores que, según sus propias palabras, tuvieron el privilegio de defender a la roja en un único encuentro. Algunos invitados en sillas de ruedas, otros que tuvieron que hacer un esfuerzo enorme para poder asistir al evento, sobreponiéndose a problemas físicos y enfermedades. La ilusión pudo con todo y el sol irradió como nunca para perpetuar una imagen inédita.
De la foto al almuerzo en el pabellón. Cada mesa es un cónclave futbolístico en sí mismo. Goles, centros, paradas, pases, lesiones, despejes, lances…anecdotario para escribir un libro gordo. Por las pantallas desfilando las fotografías de todos y cada uno de los 712 miembros de tan ilustre colectivo y un adelanto del documental del Centenario RFEF que se estrenará próximamente. Como en familia y en la casa del fútbol español. Discursos emotivos directos al corazón, entrega de distinciones y regalos conmemorativos. Todos se llevan la fotografía y el recuerdo más entrañable. Gracias.

