España intentará alcanzar su tercera semifinal europea. Por su juego y por sus resultados se lo merece.
Las ausenciasde Cannavaro, Materazzi, Pirlo y Gatusso, merman a Italia, pero no tanto como para olvidar que sigue siendo el campeón del mundo.
Un lema de la multinacional deportiva adidas, que, entre otras asociaciones, patrocina a la Real Federación Española de Fútbol, vistiendo y calzando a sus selecciones, se ha hecho sumamente popular desde que alguien tuvo la feliz idea de lanzarlo a la calle. El “Nada es imposible” con el que la multinacional alienta a jóvenes y mayores a conseguir los objetivos que se propongan se ha convertido en un mensaje de enorme calado y de feliz idea, vistos los resultados que está dando. Ése “Nada es imposible” podría aplicarse a la selección española, que mañana afrontará en este Europeo 2008 la mayor de las pruebas de fuego, ante Italia, el equipo europeo al que nunca hemos vencido en partido oficial desde 1920, pero que no derrota a España desde la última vez que lo hizo en partidos de ésa índole. Ocurrió en 1994 (Mundial de Estados Unidos) y, como tantas otras veces, la derrota ante la “squadra azzurra” resultó, además de polémica, dolorosa.
Pero eso es historia, porque en la más reciente resulta que desde ése mes de junio de 1994, Italia nunca ha batido a España: cuatro partidos, dos empates, en terreno italiano, y dos victorias, en campo español, la última de ellas hace un suspiro, en Elche. ¿Qué significa? Pues que el valor estadístico es sólo eso, que España ha demostrado estar a la altura del campeón del mundo y que lo que cuenta es lo que está pasando, aunque no sea malo estar informados de lo que ocurrió. Nada, por otra parte, que no conozca el seleccionador, al que estos días se ve serenamente tranquilo. Al resto de la expedición, también.
El paso por la Eurocopa, que es el valor en bolsa real sobre el que analizar a ambas selecciones, demuestra que España no ha sido inferior a Italia en la fase de clasificación, en la que todos sus números son mejores. Tampoco esto resultará definitivo, porque siempre podrá esgrimirse que los adversarios fueron diferentes, algo incuestionable, por cierto. No es eso lo que hay que valorar, sino lo que se ha visto sobre el campo de juego y en ese sentido la unanimidad es poco menos que general: España ha superado en fútbol y en capacidad ofensiva a Italia, que ha marcado tres goles en tres partidos. Aunque no sea esto lo que más preocupa a un equipo marcadamente defensivo y que tiene en su guardameta Buffon a uno de sus pilares es sabido que el que no marca no gana partidos, salvo que se llegue a la tanda de penaltis con 0-0. Y España marca: ocho dianas en tres encuentros, a 2, 66 por partido.
La selección de Luis Aragonés se jugará mañana mucho de su bien ganado prestigio. Será una prueba de madurez para un equipo que empezó a formarse hace dos años y que ahora está consiguiendo la solidez y experiencia en compromisos de gran envergadura con el equipo nacional que perseguía. Una selección que en los 51 partidos con el seleccionador a su frente sólo ha perdido cuatro encuentros, Rumania (Cádiz), Irlanda del Norte (Belfast), Suecia (Estocolmo) y Francia (Hannover), y que lleva 19 consecutivos sin hincar la rodilla. Un equipo hecho a unas maneras y que en el presente Europeo 2008 ha respondido perfectamente ante rivales muy diferentes y en situaciones distintas: contragolpe (ante Rusia), fe en la victoria hasta lograrla (Suecia) y confirmación del valor del banquillo (triunfo sobre Grecia). Las razones para seguir confiando en él no son, pues, subjetivas; están certificadas por hechos tangibles y visibles que sufrieron unos y otros.
Pero, es cierto, eso también forma parte de lo estadístico; reciente, pero estadístico. La cuestión ahora es saber si Italia va a tolerar o a poder contener el fútbol de toque de España para esperar alguna contra o si va a tratar de equilibrar en la zona ancha el flujo del juego español para permitirle contragolpear Grosso y Luca Toni, su pareja letal. Italia también ha ido cambiando hasta ahora. Goleada por Holanda apeló al ataque desmedido para tratar de corregir el marcador rotundo (3-0) que acabó acumulando y no evitó. Frente a Rumania se despachó un excelente primer tiempo y empató, tras adelantarse Mutu en el marcador, gracias a la furia a la italiana que selló Panucci con el gol del empate y Buffon deteniéndole un penalti al mismo Mutu a poco del final. Contra Francia se encontró muy pronto con un gol a favor y frente a diez jugadores por expulsión de Abidal. Sufrió, pero acabó con fortuna. El remate de De Rossi no habría entrado de no golpear en la pierna izquierda de Henry.
España va a repetir su equipo tipo ante Italia porque ése es el que mejor representa el ideario de Luis. Eso supone que va a tocar, a intentar imponerse en el centro y a aprovechar el momento de gracia de sus dos atacantes, Torres y Villa. La selección se encuentra en un momento dulce en todos los sentidos y estos son los que hay que aprovechar. Ha ganado todo lo que se podía ganar en la fase previa, ha encantado a la afición y ha convencido a los críticos. No hay ni un soplo de contrariedades, así que tampoco hay demasiado que temer. Aún mermada por las bajas de Materazzi, Cannavaro, Gatusso y Pirlo, Italia sigue siendo campeón del mundo, sí, pero hasta ahora España no ha ido a remolque de nadie en ningún aspecto . Yo diría que al contrario.
Mientras Italia sigue sin desvelar quienes ocuparán la plaza de los sancionados Gattuso y Pirlo, España lo tiene todo resuelto. Eso también es bueno. El equipo seguirá su patrón habitual, esto es, con Casillas; Ramos, Puyol, Marchena, Capdevila; Senna; Iniesta, Xavi, Silva; Torres y Villa, que es los que tienen sobre sus espaldas la responsabilidad de volver a hacer historia, esto es, que España dispute su tercera semifinal europea, tras la de 1964 frente a Hungría, en Madrid, que condujo al único título continental y tras la de 1984, en Francia, que llevó a una final perdida frente a la tricolor. Necesitará para ello de todas sus fuerzas, de la fortuna siempre necesaria en estos lances, pero también habrá de estar muy atenta a las subidas de Grosso y a su conexión con Luca Toni, porque ya no habrá posibilidad de rectificar en el futuro. A partir de ahora es un juego de todo o nada, lo que resulta sumamente peligro, y más cuando se habla del campeón del mundo.
Pero ya sabemos que para España nada es imposible. Lo dice el lema de adidas y lo han demostrado los jugadores de la selección sobre el campo.
Ficha técnica:
Estadio. Ernst Happel (Viena). 20.45.
Cuartos de final.
Italia: Buffon; Zambrotta, Chielini, Panucci, Grosso; Camoranesi, De Rossi, Ambrosini; Perrotta; Cassano y Toni.
España: Casillas; Sergio Ramos, Puyol, Marchena, Capdevila; Senna; Iniesta, Xavi, Silva, Torres y Villa.
Árbitro: Herbert Fandel (Alemania)
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