La Selección española afronta la recta final de la carrera que conduce a la Eurocopa de Suiza/Austria 2008 con el convencimiento de que estamos ante los momentos más delicados de la fase de clasificación.
“La presión externa me motiva más”.
“Sé lo que me estoy jugando y sé que debo estar más sereno y lúcido que nunca”.
“Se le hace un flaco favor a un jugador del talento y el rendimiento de Raúl con un debate como el que se ha abierto”.
“Puedo equivocarme yo y pueden equivocarse otros, pero creo que mis razones son más objetivas porque están basadas en el trabajo y en el seguimiento continuo”
“Tenemos calidad para vencer a Dinamarca, en Aarhus. Éste es uno de esos partidos que todo el mundo debe querer jugar”.
“No soy tozudo. Debo ser justo con mi selección y con mis ideas, pero cuando llegué ya sabía lo que iba a ocurrir porque antes les había pasado lo mismo a otros”.
El sábado, España se enfrentará a Dinamarca, con la que discute, ahora, la segunda plaza del grupo, en un encuentro muy importante, pero no definitivamente decisivo, porque tras él a España le quedarán aún dos partidos por jugar, ante Suecia, en Madrid, y frente a Irlanda del Norte, en Las Palmas, el próximo mes de noviembre, mientras los daneses deberán medirse a Letonia e Islandia, en su campo, y visitar el nor irlandés, en Belfast. No obstante, la cita de Aarhus el próximo sábado puede decir mucho y más si España se adjudica el triunfo, y así lo ve el seleccionador nacional.
_ Ganar o empatar, como poco, Luis…
_ Ganar o empatar, en efecto. El partido es una final con todo lo que eso supone, aunque todavía queden otros compromisos. Pero aunque la igualada sería buena, vamos a salir a por la victoria. Tenemos calidad para vencer en Aarhus, sabiendo como sabemos que unas tablas también serían buenas.
_ En un partido de estas características, una final como dice, ¿no hay que tener muy en cuenta los aspectos psicológicos del juego, quiero decir, no hay que cuidar tanto el ánimo como la técnica o la táctica?
_ La concentración ha ido mucho en ese sentido. Aunque la gente ya lo palpa, lo que hemos tratado es de convencerles de la realidad de lo que nos jugamos. Queremos que el jugador se exprese en el campo como es él, porque éste es uno de esos partidos que todo el mundo debe querer jugar.
_ ¿La España que veremos en Aarhus será la misma, hablando tácticamente, o se está preparando alguna fórmula especial?
_ Siempre hemos hecho un 4-4-2, pero, naturalmente, los sistemas se pueden cambiar en función del partido, de la aparición de uno u otro jugador. Son son circunstancias que pueden cambiar la forma de actuar.
_ Hasta ahora, la igualdad impera en esta Eurocopa, en la que sólo unos pocos están ya fuera de la carrera. No es el caso de Dinamarca. ¿Esperaba que España se encontrara actualmente en la situación en la que se encuentra?
_ Absolutamente.
_ ¿No hay demasiados escollos en el camino?
_ Los mismos que tienen casi todos. Como Dinamarca. No hay nada más que ver las clasificaciones de los distintos grupos para observar la igualdad que hay. Salvo Alemania y la República Checa, que están prácticamente clasificadas, todos los demás buscamos la plaza y hay equipos de los que se tienen por muy débiles arriba o con muchos puntos ganados. Los tiempos de las grandes diferencias se han acabado. Pero es que, además, no se juegan partidos suficientes como para marcar diferencias. Casi todos andamos en los mismos puntos.
_ Éste es un partido no ya sumamente importante, sino de alto riesgo, por tanto, y, además, con una enorme presión sobre la selección. ¿Le preocupan sus efectos?
_ No, no… La presión externa me motiva más. Sé lo que me estoy jugando y sé que debo estar más sereno y más lúcido que nunca. Los factores externos no deben llevarme ni a la más mínima duda, pero ya he vivido situaciones parecidas y sé como combatirlas. Es una de las ventajas que tiene la experiencia.
_ ¿Nada de lo que ha hecho o de lo que ha decidido le ha hecho vacilar, entonces?
_ En absoluto. No, no, no… Y se lo digo con todo el convencimiento. Le repito que he conocido momentos parecidos y que he pasado por vicisitudes semejantes.
_ ¿Y cómo se prepara uno ante ellas?
_ Yo me preparo desde un punto de vista positivo. Positivamente, podríamos decir. Luego, lo que intento es transmitir ese ánimo; después pasará lo que tenga que pasar, desde luego.
_ ¿Hasta que punto ha afectado esa presión a los jugadores?
_ Hemos trabajado mucho en ese campo, el de lo psicológico, preparando la mente. No creo que estén afectados. Yo les veo con el convencimiento de que un equipo que se precia de grande tiene que pensar en ese sentido. La mente también se entrena.
_ ¿Diría que las críticas que se han vertido sobre usted y sobre el equipo han sido injustas en algún momento?
_ Yo no puedo responder a esa pregunta.
_ ¿Por qué?
_ No puedo porque no soy imparcial en este asunto. No puedo pensar en injusticias, sino en que mi equipo gane los más partidos posibles. Ahora bien…
_ ¿Qué?
_ Hay pequeños detalles ante los que, cuando menos, me sorprendo. Me sorprende que se quiera martirizar a un señor que quiere lo mejor para los suyos y que trabaja por ello; me sorprende que se diga en agosto que la selección es un tostón, que hace daño…
_ ¿No le parece que, a menudo, se da más importancia a lo colateral de la selección que a ella misma como equipo de fútbol?
_ Hay alguna gente que se preocupa, en efecto, más de lo colateral, pero eso no es lo general. La gente sabe de esto, lo que se dice y por lo que se dice. No obstante, conviene no olvidar cosas que se olvidan frecuentemente: que el rival también juega, que la suerte lo hace, que ya no hay tantas diferencias entre unos y otros… Por cierto, Dinamarca tiene un muy buen equipo y está entre los países que menos puntos han perdido en lo que va de competición.
_ La ausencia de Raúl en su convocatoria ha generado un profundo debate en la sociedad futbolística…
_ A mí, me parece que se le hace un flaco favor a un jugador de su talento y de su rendimiento con estas cosas, porque, además, hay otros jugadores que pueden venir al equipo nacional.
_ ¿Tampoco en ese momento le picó el gusanillo de la duda?
_ No. Yo considero y creo que hago lo mejor para el equipo cuando doy una lista de convocados. Debo ser justo con mi selección y con mis ideas.
_ Pero puede equivocarse…
_ Puedo equivocarme yo y pueden equivocarse otros. Uno no está en posesión de la verdad y quizás las razones de otros sean más poderosas. Creo, sin embargo, que mis razones son más objetivas porque están basadas en el trabajo, en el seguimiento continuado de los futbolistas. Algunos de los jugadores que se han incorporado a esta lista los veníamos siguiendo desde hace meses y es ahora cuando hemos considerado que debían estar. Tenemos a cinco hombres trabajando en ello y haciendo toda clase de informes para el próximo seleccionador.
_ ¿Cree que algunos de sus gestos han sido mal interpretados y que de ellos se han obtenido conclusiones erróneas. Por ejemplo, no hablar en Oviedo?
_ En ese momento pensé que lo mejor era que no hablara. Ahora creo que un seleccionador debe hablar menos y ganar mucho, ganar muchos partidos, se entiende.
_ ¿Se considera un hombre tozudo, demasiado aferrado a sus ideas, poco receptivo…al exterior?
_ No me parece que yo sea tozudo. Yo tengo mi opinión y otra gente tiene la suya. Pero cuando llegué a esto sabía donde desembarcaba y lo que iba a ocurrir, porque antes les había pasado lo mismo a otros”.