Tres policías y un bombero español, un general turco, un policía belga y once policías italianos. Coincidiendo con el partido de España frente a Chile, estuvieron en Tshwane/Pretoria (Sudáfrica) pero su objetivo principal no es el seguimiento del Mundial, sino un proyecto humanitario en el continente africano que finaliza el próximo 2 de julio en Ciudad del Cabo.
Dos meses de sus propias vacaciones es la duración del viaje que emprendió desde Roma este grupo de diecisiete personas, compuesto por policías y bomberos. Viajaron en barco desde la capital italiana hasta Túnez, y han llegado a Sudáfrica en moto hace escasamente dos días. La furgoneta que les acompaña en el recorrido tiene el mapa de Sudáfrica, que deja clara la distancia entre su punto de partida y el destino: Cape Town o Ciudad del Cabo. "Veremos a la selección española jugar en octavos en Ciudad del Cabo", nos comentan. Viajan siempre escoltados y se alojan en lugares donde los policías sudafricanos les aconsejan.
Su parada más importante la hicieron en Etiopía, donde han participado en un proyecto de depuración natural de agua para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Han recaudado más de 100.000 euros, unos 10 euros por kilómetro recorrido. Iban a ser recibidos por la delegación italiana en Tshwane/Pretoria pero al quedar la selección italiana eliminada del campeonato del mundo no han podido atenderles, y dedicaron el día de ayer a hacer turismo por la capital política sudafricana en un día soleado y con temperaturas agradables.
Las 17 personas que componen la expedición provienen de diferentes países y se conocen por una asociación llamada "Moto for peace", que está en marcha desde el año 2000. Aún así, los dos sevillanos y dos catalanes que forman parte de este grupo conocieron esta iniciativa hace ocho años, en el 2002. Es una organización que cada año se embarca en un proyecto, y el de este año supone la tercera vez que se lleva a cabo una iniciativa solidaria en África. Sus sonrisas al contarnos su experiencia lo dicen todo.
Este 28 de junio, las motos, que han sido compañeras de viaje durante los 60 días, y los contenedores, tendrán que ser embarcados con destino a Roma; los 17 “valientes” lo harán cuatro días más tarde, el día 2 de julio, poniendo así punto final a unas vacaciones con sabor a Mundial y a labor humanitaria. Y es que detrás de todos los progresos que ha tenido Sudáfrica como consecuencia de la celebración del campeonato del mundo, la realidad en muchos otros países del continente africano sigue siendo la misma.